Entre novenas, procesiones náuticas y la fiesta central del 18, la ciudad vuelve a honrar a la santa que le dio nombre y que sigue convocando a generaciones de santaelenenses dispersos por todo nuestro país
Por Vicente Suárez Wollert
Como cada 18 de agosto, Santa Elena se dispone a celebrar a la santa que la bautizó y que, con el correr de las décadas, se convirtió en mucho más que una devoción religiosa: es el hilo que une a generaciones de santaelenenses dispersos por el país con el pueblo que los vio nacer. La programación de este año, bajo el lema “Felices los que buscan la Paz”, propone nueve días de novena, celebraciones náuticas, actos comunitarios y la tradicional fiesta patronal, que este 2026 vuelve a convocar a la ciudad entera.
Los festejos comenzaron el sábado 8 de agosto con el Encuentro Parroquial, realizado a las 14 horas en el SUM de la Escuela Secundaria N° 14 de Maipú, seguido por la procesión y la misa en la parroquia, a las 18 horas. Ese mismo fin de semana, el domingo 9, arrancó la Novena Patronal, que se realiza antes de cada misa y también se difunde a través de las redes sociales de la parroquia, sumando a quienes no pueden participar de manera presencial. La transmisión radial de la novena acompaña la propuesta desde emisoras locales: FM Ciudad a las 7, Eventos en Vivo a las 8, FM Latidos a las 10 y FM Sol al mediodía, además de la señal de Santa Elena Digital en vivo antes de cada misa y las transmisiones por Facebook de la parroquia, a las 18 y 20 horas entre semana y a las 17 y 20 horas los sábados.
El domingo 16 de agosto, el Club Santa Marta será la sede del tradicional Almuerzo Patronal, a partir del mediodía, un encuentro que reúne a vecinos, familias e instituciones en torno a una misma mesa, en una jornada que año a año convoca a más comensales y que se sostiene gracias al trabajo de comisiones y voluntarios.
El lunes 17 de agosto tendrá lugar uno de los momentos más esperados por la comunidad: la Procesión Náutica, que partirá a las 16 horas desde la Cruz de los Milagros, con la invitación abierta a todas las embarcaciones para acompañar navegando por el río. Se trata de una postal que año tras año convoca a lancheros, pescadores y vecinos que se suman desde la costa, en una experiencia que combina la devoción religiosa con la identidad ribereña que caracteriza a Santa Elena. Luego, a las 17 horas, la procesión continuará a pie desde la bajada de lanchas hasta el templo parroquial, donde a las 19 horas se celebrará la Santa Misa. La jornada de vísperas cerrará con una peña y la vigilia, que reunirá a los fieles en la previa inmediata al día central.
El día de la fiesta patronal, el martes 18 de agosto, la programación comenzará a la medianoche con la procesión que trasladará la imagen de la patrona desde el Templo Histórico hacia el Templo Parroquial, en un recorrido cargado de significado para quienes año tras año esperan ese instante. A las 8.30 se celebrará la misa en el Templo Histórico, jornada que además coincidirá con un nuevo aniversario de “La Posada, el Buen Samaritano”, espacio de asistencia social que forma parte de la vida comunitaria santaelenense. A las 10 horas, en el Templo Nuevo, se realizará una misa dedicada especialmente a los enfermos y afligidos, un momento de recogimiento que cada año convoca a quienes atraviesan situaciones de dolor o enfermedad, propias o de sus seres queridos. Finalmente, a las 15 horas, el atrio de la Parroquia será escenario de la misa central, la procesión y la actuación en vivo de la Banda de Música de la Policía de Entre Ríos, que pondrá la nota festiva y multitudinaria al cierre de la celebración.
La fecha permite además que numerosos santaelenenses que residen en otras localidades y provincias aprovechen el fin de semana largo para regresar a su ciudad natal, reencontrándose no sólo con la fe, sino también con el paisaje de barrancas, casas de colores y atardeceres que identifican a Santa Elena en toda la región. Es, para muchos, la oportunidad de volver a caminar las calles del pueblo, visitar a la familia y participar de una celebración que trasciende lo estrictamente religioso para convertirse en una fiesta de identidad colectiva.
La devoción tiene, además, un trasfondo histórico que la comunidad reactualiza cada año. La figura homenajeada fue una emperatriz del Imperio Romano recordada tanto por su rol de gobernanza como por la tradición que le atribuye el hallazgo de la cruz donde murió Jesús de Nazareth, oculta bajo un antiguo templo pagano. De origen humilde, su ascenso estuvo ligado a su relación con el emperador Constancio Cloro, con quien tuvo un hijo, Constantino, y alcanzó luego el título de Augusta cuando este llegó al trono. Católicos, anglicanos y ortodoxos coinciden en reconocerla como santa, y le atribuyen la construcción de templos emblemáticos de la cristiandad antigua, financiados con fondos del tesoro romano puestos a su disposición.

En Santa Elena, la primera capilla, de estilo neogótico, fue autorizada por los propietarios del frigorífico y del pueblo, y se completó hacia 1930, cuando la localidad todavía no contaba con autoridades municipales propias, ya que recién tuvo intendente en 1952. Por entonces no pudo celebrarse el 18 de agosto por tratarse de un día laborable, de modo que la primera fiesta patronal se realizó una semana después. Hacia la década de 1950, con la mensura y los decretos del gobierno entrerriano, Santa Elena fue declarada Municipio de Primera Categoría, consolidando definitivamente la identidad civil y religiosa del pueblo en torno a ese nombre.
Con el paso de los años se conformaron las comisiones organizadoras y se afianzó la tradición de sacar en procesión a la imagen de la patrona, saludada por vecinos que consideran una bendición que pase frente a sus casas. El primer párroco, el felicianense Fidel Alberto Olivera, permaneció al frente de la comunidad hasta su muerte, dejando una huella profunda en la memoria local. La imagen de yeso que muchos fieles llevan consigo es realizada cada año por la artista Teresita Gómez, quien heredó el oficio de su madre y también se encargó durante décadas de la restauración de la efigie original.
La devoción popular atravesó momentos particulares, como cuando la comunidad rompió con la tradición y salió en procesión pidiendo por la continuidad de la principal fuente de trabajo del pueblo o durante la pandemia, cuando la peregrinación a pie se transformó en una caravana de autos que recorrió las calles llevando consuelo en tiempos de incertidumbre. En la década de 1980, con la colaboración de una entidad religiosa suiza, se construyó el actual templo parroquial en pleno centro de la ciudad, desde donde hoy parten los principales actos de la fiesta patronal.
Cada 18 de agosto, entonces, Santa Elena no sólo honra a la figura que le dio nombre, sino que renueva un pacto tácito entre su historia, su fe y su gente: el de sostener viva una tradición que, más allá de sus orígenes muchas veces discutidos por historiadores, sigue siendo el punto de encuentro que reúne, año tras año, a toda una comunidad en torno a la memoria, la devoción y la identidad santaelenense.
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